Cristina Bernat y Women´s Way

“A la edad de 25 años empecé a guiar grupos de turismo por Asia. Pasé también largos períodos viajando sola por India y Nepal. De aquellos años tengo los mejores recuerdos de mi vida, hice grandes amistades, que aún conservo y quedé para siempre ligada a este subcontinente.

Más tarde empezó para mí una nueva y apasionante etapa asiática, recorriendo los Himalayas de Nepal, India, Pakistán, Tíbet y Bután junto a mi pareja –él es montañero y yo también.

Hace algunos años decidí llevar a las mujeres de mi familia a la India. Quería compartir con ellas “mi India”, la India que viví. El viaje fue emocionante ya que juntas revivimos años y experiencias pasadas y todas tuvieron la oportunidad de adentrarse en la India de una forma especial. Fue muy interesante el reencuentro con las amigas de la India: madres, suegras, hermanas, nueras e hijas. Con ellas recorrimos la historia política y social de la India: la independencia del país, Gandhi, su variada cocina, las curiosidades de sus familias, bodas, religión, costumbres y usos sociales.

Leyendo recientemente “El abanico de seda” que habla del lenguaje secreto de las mujeres chinas de principios del s.XIX, reconocí de nuevo algo que he pensado siempre –particularmente desde aquellos viajes en solitario por Asia- y es que, las mujeres sea cual sea nuestra cultura, nivel social, raza o religión tenemos un lenguaje común: el lenguaje del universo femenino. De alguna forma amamos, reímos y sufrimos en una misma clave. A lo largo de aquellos viajes descubrí que “ellas”, sienten la misma curiosidad por “nosotras” que nosotras por ellas. El Buda de la compasión inmediata en Asia, es un Buda femenino: TARA. Y la explicación es porque desde el punto de vista budista, la mayor energía que concebimos en el universo, es la energía femenina.

Durante estos viajes, nos gustaría descubrir el lenguaje secreto de las mujeres sherpas del Valle de Khumbu en Nepal, de las mujeres nómadas del Tibet, de las mujeres rajasthanas de la India, de las monjas budistas tibetanas, de las mujeres birmanas y Akha de Laos. Compartir los secretos de esas mujeres que aún conservan lo “femenino”, descalzas o calzadas, pobres o ricas. Al regresar de Asia cobra más sentido la idea del Ying y del Yang, la atracción de los opuestos. Es interesante volver a refugiarse en el misterioso y atractivo mundo de lo masculino: lo podríamos comentar durante el próximo viaje.”

Cristina Bernat
Madrid, Noviembre 2007