Puntos Fuertes :
- Visitar una de las regiones más remotas y puras del Himalaya
- Acampar junto al lago de Phoksumdo de aguas azul turquesa
- Profundizar en la rica y sugerente religión budista y cultura tibetana
"Solo unas pocas palabras para explicar el sentido de esta travesía de alta montaña siguiendo el camino de las antiguas (y actuales) caravanas.
Dolpo es una región poco visitada y sin grandes cambios desde que Peter Mathiesen la puso ante los ojos del mundo en su libro El Leopardo de las Nieves.
Situada justo en la intersección del Himalaya que separa las vertientes norte y sur, posee una orografía compleja en la que valles y profundas gargantas se retuercen buscando desagües que nunca son plácidos y rompen en abruptas cascadas. O se alza en altísimos collados que inesperadamente descienden suavemente hasta alguna meseta de paisaje mineral que recuerda al gran Tíbet.
La travesía que se plantea tiene sentido circular Este-Oeste por lo que no es sencilla: recordemos como los valles del Himalaya en su vertiente sur se alinean paralelos en sentido Sur-Norte. Así que nuestro viaje exige el cruce de dos collados de 5000 m que supondrán un cierto compromiso tanto en el aspecto físico como en el logístico.
Los meses elegidos durante el verano nos aseguran un clima cálido y húmedo acompañado de lluvias de monzón nocturnas, pero las mañanas permiten admirar los paisajes y Tíbet particularmente se muestra bellísimo: el único momento que florece y verdea mientras las familias se reúnen en pueblos y monasterios celebrando el fin del frío extremo que padecen durante la mayor parte del año.
Muy pocos visitantes durante los monzones se aventuran en esta región: de nuevo el Himalaya silencioso y sin edad que buscan todos los hechizados por la gran cordillera y sus regiones menos conocidas" -
Jose Ramón Bacelar - Marzo de 2013
Dolpo es una región poco visitada y sin grandes cambios desde que Peter Mathiesen la puso ante los ojos del mundo en su libro El Leopardo de las Nieves.
Situada justo en la intersección del Himalaya que separa las vertientes norte y sur, posee una orografía compleja en la que valles y profundas gargantas se retuercen buscando desagües que nunca son plácidos y rompen en abruptas cascadas. O se alza en altísimos collados que inesperadamente descienden suavemente hasta alguna meseta de paisaje mineral que recuerda al gran Tíbet.
La travesía que se plantea tiene sentido circular Este-Oeste por lo que no es sencilla: recordemos como los valles del Himalaya en su vertiente sur se alinean paralelos en sentido Sur-Norte. Así que nuestro viaje exige el cruce de dos collados de 5000 m que supondrán un cierto compromiso tanto en el aspecto físico como en el logístico.
Los meses elegidos durante el verano nos aseguran un clima cálido y húmedo acompañado de lluvias de monzón nocturnas, pero las mañanas permiten admirar los paisajes y Tíbet particularmente se muestra bellísimo: el único momento que florece y verdea mientras las familias se reúnen en pueblos y monasterios celebrando el fin del frío extremo que padecen durante la mayor parte del año.
Muy pocos visitantes durante los monzones se aventuran en esta región: de nuevo el Himalaya silencioso y sin edad que buscan todos los hechizados por la gran cordillera y sus regiones menos conocidas" -
Jose Ramón Bacelar - Marzo de 2013








